La liturgia del súper

El lunes fui a Soriana con mi hermano a hacer el súper. Me divertí muchísimo. No podría decir que me sentía como niño gordito en pastelería porque mi concupiscencia se ha condensado más en los placeres irascibles que en los concupiscibles. Wow, hang on, wha’ the hell are you talking about! Equis, a lo que voy es que me divertí no tanto porque tuviera un deseo desordenado por poseer cosas que había ahí, sino por la experiencia misma de hacer el súper. Yo soy más dado a deleitarme leyendo, viendo una película o hablando con un amigo.

Mi hermano sabe muchas cosas que nadie sabe, como por ejemplo, qué es el consomé, qué tipo de picadillo es mejor que otro, qué queso sirve para cuál ocasión, qué se puede hacer con una salsa de tomate o cuándo hay que comprar un… ¿rayador? ¿se llaman rayadores los trapecios de aluminio en 3D que se usan para cortar queso?

Carlos se ha propuesto enseñarme a hacer cosas importantes como cocinar, lavar cosas o meter productos al refri. Él está emocionado con esto y yo también. Creo que mi vida está en el umbral de algo muy importante: por fin seré útil en la vida. Eso me da gusto y me hace sentir normal. Todo lo que me haga sentir normal es bueno.

El asunto es que llegamos al súper de noche porque, me dijo, es cuando menos gente va. Ah ok, pues a darle, le contesté. Yo me empecé a reír desde que entramos. Me dijo: piensa qué quieres comprar. Mi mente se puso en blanco. Pensé en Edmund Burke, en Susanna Tamaro, en el logo de Soriana, en la canción de Navidad que escuchamos al entrar, pero no pude pensar en un producto que se me antojara…

La elección de los productos discurrió en un ambiente informal y despreocupado. Conocí a mucha gente, entre ellos a Lourdes, la panadera. Vi como se les cayó un pan francés al suelo y les pregunté si me lo podían regalar. Se rieron y me dijeron que no. Luego les pregunté cuánto tiempo duraba fresco el pan dulce. Me dijeron que tres días. Entonces le grité a Carlos: ya ves, tú decías que una semana (osea yo super odioso). Las panaderas me dijeron que la gente mayor (o gente rica no me acuerdo que dijeron) congela el pan en bolsitas de ziplock y luego lo saca y lo mete al micro. Ahí mismo, en la sección del pan, tomé un baguette. En París es común ver a la gente caminar en la calle con su baguette así que me sentí francés y tomé un baguette. Vi el precio: $7. Wow! Me emocioné y le pregunté a Carlos si podíamos dipearlo en aceite de oliva y el otro líquido oscuro que se combina con el aceite de oliva.

El primer módulo consistió en seleccionar legumbres y frutas. Cosas de la tierra, pensé. Había demasiadas plantas; yo sólo conocía las tradicionales y algunos tipos de lechuga. Me encontré con florecillas que las vendían como si fueran lechuga y que yo había visto en montañas. Vi que arriba del set de verduras había una llave de agua que intenté abrir pero me dijeron que no lo hiciera. Compramos nopalitos, tomate no-sé-qué (no era tomate bola pues me hubiera acordado: sólo sé cuál es el tomate bola), mangos, chayotes (o pepinillos, no sé distinguirlos), plátanos, una cajita con pedacitos de piña y un jugo de naranja con papaya.

El siguiente módulo fue sólo demostrativo: mi hermano me mostró el área de comidas prepare-it-yourself que incluía una barra de ensaladas, una barra de pastas, un stand de sushi, cajitas con marinitas para una fiesta, guisos y sándwiches ready to go. De aquí no tomamos nada porque mi hermano tiene la política de no gastar mucho –cosa que a mí me gusta y me viene bien–. Ahora, creo que compartimos la actitud pero tenemos distintas motivaciones. Él es Kiyosaki-lover y ha leído muchísimas cosas sobre cómo usar mejor el dinero. Yo soy un descuidado-decidioso que podría desayunar, comer y cenar sándwiches de jamón todos los días.

Luego nos pasamos a las carnes/pollo/mariscos. Flashbacks a 1988,1989: imágenes de líneas rojas puestas unas sobre otras que se convierten en picadillo, patas de pollo crudas que puedes empanizar, cajitas –o como se llame un platito de hielo seco con plástico trasparente cubriéndolo– de pulpa negra que en realidad es carne normal, etc. Me habló de las pechugas de pollo, y cómo puedes hacerlas con brócoli o al no-sé-qué (perdonen por la pobreza de vocabulario, pero no pude aprenderme todos los nuevos conceptos).

¿Qué leche te gusta? Le dije que cualquiera. Tomó dos Tetra-Pack de Lala deslactosada LIGHT. Le pregunté que qué significaba deslactosada, pues leche deslactosada me sonaba a carne descarnada, o a pollo despollado. Me dijo que la leche deslactosada es la que no tiene azúcar de leche, o algo así.

Agarré unas Sabritas Adobadas que estaban en un estante en un pasillo y me dijo no, espera a que lleguemos al pasillo de la botana. Medio lo ignoré y eché las Sabritas Adobadas al carrito.

Entonces sí empezó lo bueno: nos metimos a los pasillos. Me habló del procedimiento para hacer una sopa. Me recomendó las Knorr. Me hizo ver que existían decenas de tipos de arroz. Risoto. Tradicional. Paellero… y ya, no me acuerdo de los otros.

Llegamos a los aceites. Ahí estaba una de las panaderas, a la que se le había caído un pan. La panadera estaba buscando algo. Le pregunté ¿qué buscamos? Me dijo que quería un aceite, que el bueno era Nutrioli. Le dije dónde estaba. Costaba $24. Le pregunté si ella podía cambiar el precio electrónico de los productos. Me dijo que no, que la corrían si hacía eso.

Subimos al carrito dos galones de Bonafont y un par de cocas. Mi hermano se enojó porque no había Cocas Light –pero no la Light normal sino la que tiene un plástico café –de 2lts. Yo tomé una Sprite.

Seguimos avanzando. Entramos a la sección de Tes. Compré Breakfast English Tea de Twinings, la marca más antigua de Tes que está en Fleet Street de Londres (tengo una foto afuera).

Entramos al pasillo de los cereales. Mi hermana dice que hay dos tipos de cereal: los de niño y los de viejo. Zucaritas, Froot Loops, Quickstuff (no sé cómo se llaman las bolitas de Quick), Cheerios, Chocoprispis (jaja), etc., son cereales de niño. En cambio, los cereales de viejo son todos los que están hechos a base de fibra, de comida para pájaros. Generalmente no tienen azúcar y estéticamente tienen poco que ofrecer: hojuelas grandes y cafés sin ninguna pizca de azúcar. O pedazos de granola seca que brilla mientras cae en la concavidad del plato. Tomé unas Zucaritas de 710g… luego GALLETAS. Le dije que no sabía que escoger. Me sugirió que tomara un Surtido Rico de Gamesa pero le dije que no porque siempre se quedaban las de coco. Tomé entonces un Multipack de paquetines Gamesa con Emperador, Combinado, Arcoiris (las odio!), etc. Sin embargo, unos metros después vi Chips Ahoy! y rápidamente hice el cambio.

La penúltima etapa fue la de carnes frías para gente rica (no para pobres con cable de pobre jaja). Nos reímos de quesos que costaban $700 y de jamones exóticos extraídos del talón del Rey de España y estupideces así.

Al último nos detuvimos en la farmacia. Yo compré mis drogas después de hacer señales en la cámara para que mandaran a un dependiente pues la barra estaba vacía.

Pagamos.

Salimos.

Guardamos las cosas en la cajuela del carro donde hace poco me metí. Aventé el carrito a donde se dejan los carritos. Mi hermano se río.

Y luego también fue una aventura bajar el súper y acomodarlo en sus respectivos lugares. Mi hermano me retó y, después de guardar todo me dijo: ok, en la mañana lavé platos, vasos, cubiertos y un Wok. ¿Un qué? Pregunté. Un wok, insistió mi hermano. Y al ver mi cara de ignorancia me enseñó lo que es un wok. Yo pensé que era un restaurante, pero ahora aprendí que el restaurante de se llama así por este sartén.

En fin, que la experiencia fue muy enriquecedora. Las opciones de elección son infinitas y uno tiene que saber mucho de la vida para hacer un buen súper. Porque ahora entiendo que no cualquier súper es un buen súper. El súper que hicimos el domingo en la noche fue un buen súper. Creo, sin embargo, que todavía no puedo ir sólo al súper. Gastaría mucho dinero en estupideces y seguro olvidaría las cosas importantes.

Posdata. Algunas comidas recientes:

Ayer en la noche cené una sopa de espinaca de entrada y una porción de atún con papa que hizo mi hermano hace un par de días. Los acompané con una copa de vino tinto de buen sabor.

Hoy en la mañana, me hice mis primeras dos quesadillas en muuucho tiempo. Fue algo muy emocionante. Les puse frijoles adentro. Me quedaron muy ricas. Además, desayuné Yogurt de mango y un platito de Zucaritas –cereal de niño a fin de cuentas, y eso soy– y un plátano partido en pedacitos. Tomé un paquetito de Chips Ahoy! para comerme a media mañana y dos sobrecitos de té para no morir a lo largo del día.

Luego, comí en la Libre. El chef se maneja un platillo que él inventó. Se llama Gordon Bleu. Se parece al Cordon Bleu, pero no es lo mismo. El Gordon Bleu es una pechuga de pollo bastante delgada que tiene jamón normal y una rebanada de queso amarillo por dentro. Sin embargo, hoy no quise probar el Gordon Bleu y me fui por una tradicional milanesa de res que comí placenteramente mientras revisaba un artículo de Roberto Giacomán sobre la situación laboral/social de los mexicanos indocumentados en EEUU que se va a publicar en el ya próximo tercer número de Derecho en Libertad.

Cené una lata de ostiones con galletas integrales –en mi depa todo es integral porque mi hermano está obsesionado con eso– y medio muffin de chocolate que compré ayer en Soriana mientras veía un capítulo de 24. Luego me tomé una cerveza con Mario Holguín y hablamos de la existencia. Ya somos amigos otra vez.

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12 Comments

  1. Posted 18/11/2009 at 3:49 pm | Permalink

    ‘cosas de la tierra’. No digo más.

    pd.- reboa

  2. Posted 18/11/2009 at 5:15 pm | Permalink

    Aaaandrés!
    JAJAJA fue muy emocionante leer cuánto te emocionabas al hacer el súper. INCREÍBLE, me da gusto que seas feliz con pequeñas cosas, no cualquiera :)
    Ánimo y que Dios te bendiga!

  3. Posted 18/11/2009 at 5:22 pm | Permalink

    Sí JA, la verdad es que no me había percatado del contenido metalingüístico de esa expresión pero tu comentario me abrió los ojos y descubrí una luz nueva en el texto jaja.

    Gracias Lore, suerte en finales.

  4. csl
    Posted 18/11/2009 at 8:57 pm | Permalink

    Hahaha es de los lugares que más disfruto! Aunque normalmente voy a SMART, porque me queda más cerca, ahí compro todo, solo el pan de muerto en HEB.
    Si compras galletas surtido rico me puedes dar las de coco a mí!
    Ho sí, parte de la vida de foráneo…

  5. Posted 18/11/2009 at 9:22 pm | Permalink

    Rei mucho mucho mucho.

  6. Posted 19/11/2009 at 3:48 am | Permalink

    Está buenísimo el artículo, lo disfruté demasiado, demasiado….hace tiempo que no me reía tanto…tu hermano es muy buen maestro….

  7. Posted 19/11/2009 at 6:47 am | Permalink

    Dices una falacia terriblemente peligrosa:
    “Todo lo que me haga sentir normal es bueno”

    cuidado con la normalización, se torna aburrida ;)

    Todo el relato es el de un niño con juguete nuevo. Que increíble capacidad de admirarte tienes.

  8. Posted 19/11/2009 at 2:49 pm | Permalink

    He escuchado muchos comentarios en sentido positivo de esta entrada. Intentaré agregar una Parte II (y III, IV, etc…)

  9. Posted 21/11/2009 at 1:27 am | Permalink

    DEBES agregar las demás partes de tus idas al súper. Además irás conociendo a la gente que trabaja a esa hora, verás como los dependientes te van reconociendo.

    ‘Cosas de la tierra’, Armando Larios te diría que eso que llamas cosas, es lo único que tendrás para la eternidad, JAJAJA…

    Está chido ir al súper, también preparar la comida y para terminar con todo… pues también comerla, no?

    Me hiciste reir muucho (como hace tiempo no lo hacía) con tu comentario de ‘comida para pájaros’…

    Excelente entrada.

  10. Posted 21/11/2009 at 3:00 pm | Permalink

    conmadre! En mis veranos sabáticos suelo hacer el super de mi casa! Las comidas decaen….!

  11. Fernando
    Posted 01/12/2011 at 12:24 am | Permalink

    Me recuerdas al niño de “The Curious Incident of the Dog in the Night-Time”

  12. Posted 01/12/2011 at 1:56 am | Permalink

    Me mató este post. El tomate, supongo que debe haber sido el conocido como “tomate huaje”, que es más dulce y menos ácido (no es pleonasmo) y es más rico para consumirse en ensaladas y para cocinar con él.
    Felicidades por tu expedición al súper.

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