Las 10,000 horas y las ‘n’ palabras

The writing isn’t the hard part, it’s the commitment.
-Seth Godin

Perdí el hábito de escribir. Mi número de palabras mensuales iba en aumento hasta que llegó diciembre.

Diciembre ha sido el mes que menos he escrito desde septiembre del 2011 (al menos en este espacio). Me siento mal porque te quedé mal. Pocas cosas tan odiosas como la falta de compromiso y las promesas rotas.

¿Por qué ocurrió esto? Porque me dispersé. Diciembre fue un mes muy atípico. Entre mi renuncia, mi nueva vida como emprendedor, las dos idas a la Isla del Padre y las fiestas decembrinas descuidé el hábito de sentarme enfocado en un sólo y único texto. Mi mente fue y vino a mil lugares (incluyendo cotizaciones, Parks and Recreation, Uncharted 3, The Art of Fielding, e Insanity), pero nunca se detuvo por aquí. La intensidad del cambio me arrebató de toda rutina.

Me la he pasado leyendo y pensando en posibles posts, pero eso no es escribir. Escribir es comprometerte con una de esas ideas, ponerle pausa a las otras, y desarrollarla de principio a fin. Escribir es ser fiel.

La noche del miércoles escribí el primer post del año y hoy, después de estar sentado durante dos horas frente a mi computadora sin tener claro hacia dónde dirigirme, me decidí a escribir est0. Hoy, domingo 6 de enero, comienzo de nuevo, comunicando una sola idea: la importancia de comprometerte con tu arte.

Nuestra vida tiene un límite que no determinamos nosotros. ¿Qué vas a hacer con esa cantidad de tiempo determinado? Si no haces actos que te acerquen a tus sueños, si no te entregas a lo que mejor haces y a lo que más te apasiona hacer, ¿qué vas a hacer con tu tiempo? Si no formas hábitos en torno a lo que quieres lograr, ¿cuándo vas a completar la regla de las 10,000 horas de la que habla Malcolm Gladwell en Outliers?

Entre escritores es común ponerse la meta diaria de escribir n palabras. Winston Churchill escribía 2,000 palabras al día (casi siempre entre 10pm a 2am. Churchill se tomaba una siesta de media hora a las 5pm. Luego bajaba a cenar y a continuación se ponía a escribir). Jack London escribía entre 1,500 y 2,000 palabras. Stephen King, 2,000 palabras (en las mañanas). Graham Greene escribía 500 antes del mediodía.

Mi post no es sobre escribir (si quieres un post sobre cuánto escribir al día, éste te puede servir). Mi post es sobre comprometerte con lo que haces, y con los que consumen y aprecien lo que haces. En mi caso es escribir: en el tuyo puede ser correr, vender, completar hojas de excel, diseñar tu nuevo negocio -y tu escape de la vida corporativa-, aprender a cocinar mejor, etc.

Pocos componentes de la felicidad son tan claros como la satisfacción de lograr lo que te propones.

Estamos empezando el año. De ti depende que en doce meses voltees hacia atrás y te llenes de satisfacción… o de ansiedad. En ti está el poder de formar hábitos.

Pero los hábitos -cualquier tipo de hábito- comienzan un día concreto. Empieza hoy. Y cuando te entre la flojera, piensa a mediano o largo plazo. Visualiza tu libro, tu álbum, tu nuevo trabajo, tu talla de pantalones, tus calificaciones, tu nuevo cliente, tu _______.

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