Cómo 2 TED talks rescataron #comer de este blog

Cuando decidí poner #comer como uno de los 3 temas principales de este blog lo hice pensando en los hábitos alimenticios de mi papá.

Luego lo olvidé.

Luego olvidé que lo olvidé, y pensé en cambiar sustituir #comer por algún otro tema: en general, no me ha sido fácil escribir este tipo de posts. Lo que he escrito suena aguado, forzado e incoherente. A veces hablo de gustos que tengo, a veces de cómo cocino con lo que tengo y a veces hablo de cómo no como lo que se me antoja comer.

En cambio, el tema de #descubrirte me taladra más la cabeza. Desde que posteé en Facebook lo de #ExperimentoSocial, un buen número de solicitudes tenían como motivo el resolver dudas existenciales sobre caminos profesionales, vocaciones y cambios de carrera.

Pero sentí que me estaba dando por vencido y me propuse exponerme a información relevante sobre #comer: igual y algo se prendía adentro de mí.

Así que vi dos TED talks: una de Jamie Oliver sobre la obesidad infantil en Estados Unidos y otra de Dan Barber sobre dos pescados con los que se enamoró y sobre el origen de lo que comemos:

Entonces recordé porqué me interesó lo de #comer cuando surgió la idea de #segundotercio.

Me interesó -además de lo de mi Papá- porque mi hijo va a nacer en dos semanas, porque creo que los hábitos facilitan o destruyen vidas y porque quiero que mi hijo tenga buenos hábitos alimenticios.

IMG_0040

Mi nuevo lugar de trabajo donde escribo #segundotercio #winteriscoming

¿Qué hábitos alimenticios le ayudaré a formar?
Depende de qué quiero para su futuro.

¿Qué quiero para su futuro?
Quiero que se sienta bien consigo mismo, que esté sano, que no le haga daño al planeta y que disfrute la comida. Y luego que quiera eso mismo para sus hijos y para la sociedad.

¿Cómo le voy a hacer para ayudarle a formar esos hábitos? 
Creo que el primer paso para lograr esto es (in)formándome sobre el impacto positivo y negativo que tiene cada tipo de comida.

Decía Sócrates que

‘aquél que conocía el bien no podría actuar de otra manera, es decir que estaba destinado a obrar siempre el bien. El mal era la ignorancia, de allí que su misión era la de hacer que los hombres pueda conocer.’

(fuente seria: el primer artículo que encontré en Google al respecto).

Platón y Aristóteles -según recuerdo de mis clases de filosofía- le refutaron esta teoría al dude diciendo que había otros componentes o elementos en el ser humano que hacían de la (buena o mala) toma de decisiones algo complejísimo, y no sólo un tema de ignorancia.

Yo opino que los tres están mal. LOL!

Nsc.

Lo que sí sé es que -aunque algo me dice que el Aristóteles era el más listillo- la postura de Sócrates me llama la atención. Parece que conocer algo a FONDO, conocer algo a PROFUNDIDAD, es un primer gran paso para cambiar.

Casi no he escrito sobre ‘lo saludable que como’ porque a veces creo que como muy mal. El asunto es que este último enunciado mío es bastante relativo si me pongo a pensar en cómo he cambiado algunos hábitos. En concreto, si pienso en qué alimentos he decidido reducir o prescindir de mi dieta semanal.

Poco a poco -muy poco a poco- he ido poniendo más atención a lo que pongo en mi boca. Es difícil ver el cambio de un día para otro pero también sería estúpido negar que ahora como mejor que hace 5 años. ¿Cuáles han sido los motivos que me llevaron a ponerle atención a estos temas? Principalmente, el estar expuesto a argumentos y a ejemplos de personas que aprecio y me rodean.

Durante los últimos 5 años he pasado mucho tiempo con al menos 10 personas (mis hermanos, Viviana, Ana Lourdes, Adriana, Emilio, etc) muy informadas -o al menos que tienen el deseo de informarse- sobre los ingredientes y los elementos que componen lo que solemos comer ordinariamente.

Estas personas me han hecho ver que mucho de lo que comía estaba (casi) construido de forma sintética, y por ende, no tan favorable para nuestra salud ni para el mundo. Como consecuencia intento evitarlos -no siempre lo logro-. Por ejemplo,

  • Salchichas y muchos embutidos
  • Surimi
  • Papitas fritas (en todas sus presentaciones)
  • Harinas procesadas (galletas, panes, pastas)
  • Algunos lácteos
  • Un alto porcentaje de la fast food
  • Un alto porcentaje de proteínas

Resulta que conocer sí es un primer paso para generar un cambio (en este caso, en mí).

Las TED talks que vi ayer encendieron mi sentido de urgencia por conocer más sobre lo que pongo en mi plato, en el de mi esposa y -pronto- en el de mis hijos. Por ejemplo, se me vienen a la cabeza estas preguntas básicas:

  • ¿De qué está hecho lo que comemos?
  • ¿De dónde viene lo que comemos?
  • ¿Cómo se les paga a las personas que crecieron esas plantas y cuidaron a esos animales?
  • Si le ponemos fast forward algunos años a la manera actual de producir comida, ¿mi familia y yo seremos personas sanas?
  • Si le ponemos fast forward algunos años a la manera actual de producir comida, ¿el mundo estará más o menos destruido?
  • ¿Qué necesita mi cuerpo para estar sano?
  • ¿Qué tan transparentes están siendo las empresas con el consumidor promedio? ¿qué están haciendo para fomentar buenos hábitos alimenticios?

No creo que ‘saber’ sea suficiente para detener la obesidad y para cuidar al planeta, pero es un muy buen primer paso.

Así que #comer se queda.

This entry was posted in Uncategorized and tagged , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

One Trackback

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*
*

  • Historias de ayer

  • Índice

  • Log In