Las historias que nos forman

De adolescente soñaba con entender a TODOS los seres humanos. Para lograrlo -me decía a mí mismo- tenía que diseñar y probar una teoría sobre cómo dividir en categorías a todas las personas.

En el 2003 (a mis dieciocho años) me topé con un libro sobre personalidad / carácter donde aprendí sobre los factores que determinaban el carácter de alguien (emotividad, actividad, resonancia). En ese libro descubrí los ocho tipos de carácter dependiendo de la combinación de esos factores (colérico, apasionado, sentimental, nervioso, sanguíneo, flemático, amorfo, apático) y por algún tiempo guardaba a los que me rodeaban en cajoncitos:

-Él es cool: sanguíneo.
-Ella es lenta y aguada: apática.
-Ella es demasiado apegada a las normas: flemática.

Luego dejé de interesarme por el tema. Supongo que la vida me enseñó que el ser humano es demasiado complejo y por lo mismo, único. Sí, existen predisposiciones genéticas y biológicas (pienso por ejemplo en la introversión de la que habla Susan Cain), pero éstas son insuficientes para explicar o predecir los comportamientos de alguien.

Aunque existen motivadores que naturalmente mueven a (¿casi?) todos -y no esperaría que todos estuvieran de acuerdo-, cada persona nace con un carácter, unas características y una libertad cuya combinación es infinitamente diversa. De ahí que hermanos gemelos que crecieron en la misma familia, que pasaron por la misma educación y que tuvieron amistades similares puedan reaccionar tan distinto ante un mismo estímulo.

  • Parte fundamental de lo que nos hace únicos (no sé si así se dice) lo constituye la combinación de estímulos intelectuales que recibe -o que decide recibir- cada quién.
  • Parte fundamental de esos estímulos los constituyen las historias que cada quién consume.
  • Parte fundamental de estas historias lo constituyen las historias ‘largas’, historias que no puedes consumir en pocas horas, y que te acompañan día y noche hasta que terminas el libro / serie / juego.

El factor común no es necesariamente la duración: hay historias breves cuyos personajes son memorables (muchas películas: The Fight Club, The Godfather, el de Birdman; algunos libros cortos: El Principito, El Viejo y el Mar), y hay historias largas que no son memorables (algunos Call of Duty, series aburridas), pero recuerdo más las historias largas que las cortas.

El factor común es lo vívido de sus personajes y eventos -Frodo y Gandalf en casa de Bilbo hablando sobre el Anillo, Ozimandias de Breaking Bad, Raskolnikov y el hacha, Edipo sacándose los ojos, Link descubriendo que Ganondorf sí está detrás Zant, el de Twilight Princess-: las emociones que causaron en el lector/espectador/jugador y lo memorable de estas emociones.

Hoy me asomé a un librero medio olvidado que tengo en el cuarto de tele. Captaron mi atención -y dieron origen a este post- los siguientes libros:

  • Crimen y Castigo
  • El Señor de los Anillos: Las Dos Torres
  • La Ilíada
  • El Quijote (que aunque nunca lo he terminado, sí lo he intentado 3 o 4 veces)
  • To Kill a Mockingbird
  • Catcher in the Rye
  • A Tale of Two Cities
  • Va dove ti porta il cuore
  • El Aleph

También pensé en estas otras historias largas:

  • La serie de Zelda
  • Harry Potter
  • La serie Metal Gear
  • Final Fantasy VII
  • Todo Batman
  • House of Cards
  • La historia de México
  • La Biblia y los primeros siglos de la Iglesia
  • La serie Fallout
  • Star Wars
  • La serie Half-Life

Me pregunto: si no hubiera consumido estas historias,

  • ¿Tendría la misma sensibilidad?
  • ¿Tomaría las mismas decisiones?
  • ¿Seguiría trabajando en Astrolab?
  • ¿Mi conversación sería diferente?
  • ¿Tendría los mismos amigos?
  • ¿Me reiría de las mismas cosas?
  • ¿Sería otra persona?

Y una conclusión: estoy mucho más orgulloso de las historias que consumí en libro (impreso y también digital, quizá en un menor grado). Una novela bien estructurada forma -para bien o para mal-, me aporta mucho más contenido que una película, una serie o un videojuego.

El poder de la imaginación como intérprete, complemento o visualizadora de lo que sucede en un libro facilita su durabilidad en mi cabeza… y su impacto en mi personalidad.

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