¿Quién nos cuida?

El sábado pasado se cumplió un año del fallecimiento de mi Papá, una persona que dedicó su vida, su tiempo y esfuerzos a cuidar a su familia.

De él, de mi Madre y de mi Esposa voy aprendiendo a cuidar a Gabriel, mi hijo de 8 meses. Vivi y yo hacemos que lo que hace cualquier pareja por sus hijos: nos levantamos en la noche a cambiarle el pañal, le dedicamos gran parte de nuestro tiempo libre, e intentamos que su cabeza se golpee el menor número de ocasiones.

Y recientemente, le preparamos papillas de frutas y verduras y se las damos con cariño y cuidado -cuando no las derrama con manotazos durante el recorrido del plato a su boca-:

Mi relación con Gabriel me ha hecho reflexionar sobre la relación entre industria alimentaria y yo. Y Gabriel, pues por cuidarlo quiero darle comida de verdad.

¿Nos cuida con el mismo cariño y responsabilidad con que Vivi y yo cuidamos a Gabriel? La respuesta más evidente es: no.

Podríamos decir:

-Cada quién se cuida a sí mismo.

Pero Dan Ariely -y los hermanos Heath, Charles Duhigg, Malcolm Gladwell, Kanheman, Nassim Nicholas Taleb, Cialdini, entre otros- han demostrado que somos predeciblemente irracionales:

La mayoría de nosotros comemos lo que las empresas de alimentos, los nutriólogos, las agencias de branding y comunicación, los autoservicios, los académicos (en menor medida, pero también) y las cadenas de restaurantes nos dicen que comamos.

Ahora, esto no es ni bueno ni malo per se: los seres humanos somos seres sociales y mucho de lo que hacemos lo hacemos por imitación. Además, sucede en todas las industrias, y en todas las formas de expresión (arte, moda, música, arquitectura) y actividades humanas (deporte, organizaciones, gobierno).

El problema es que la comida tiene un impacto crucial en nuestras vidas y en nuestro entorno natural, y dejarnos llevar por la industria alimentaria no nos ha llevado por buen camino:

  • Estamos gordos, diabéticos, con cáncer y desensibilizados sobre el sabor de la comida;
  • las personas que crecen comida (frutas, verduras, granos, animales) respetando los códigos de la naturaleza reciben poco dinero por su trabajo;
  • nuestro planeta está caliente, sucio y maltratado.

Tres formas de no cuidarnos:

1. Parece ser que la mayoría de la industria alimentaria tiene poco interés por nutrirnos. Sí, pone comida al alcance de todos… pero más por hacer dinero que por nutrirnos. Si de verdad quisiera nutrirnos, buscaría constantemente cómo disminuir el sodio, el azúcar y el uso de derivados de granos sobreprocesados.

Pero no lo va a hacer, porque el azúcar genera adicción, el sodio extiende fechas de caducidad y el grano procesado abarata la comida. O: lo va a hacer hasta que un competidor responsable comience a ganarle participación (caso Just Mayo y Unilever).

El CEO de una de las empresas financieras más grandes de Monterrey me dijo hace poco:

-¿Las empresas de consumo quieren ser responsables y sociales? Que dejen de vender alimento basura.

En The Omnivore’s Dillema, Michael Pollan habla del problema del estómago fijo:

-El ser humano come aproximadamente 1500 libras de comida al año. La población de Estados Unidos crece 1% al año, pero Wall Street exige rendimientos de doble dígito. ¿Qué hace la industria alimentaria para alcanzar estos números de utilidades? O cobra más por lo que ya vende, o hace que la gente coma más. Generalmente siguen ambas estrategias.

2. Parece que la mayoría de la industria alimentaria tiene poco interés en obtener comida de manera responsable. Si lo hiciera, mejoraría las condiciones del ganado, le pagaría mejor a los agricultores y se preocuparía por el calentamiento global, el encarecimiento de ingredientes para exportación, y los coyotes, o intermediarios entre agricultores y procesadoras de alimentos que no agregan valor y exprimen a los agricultores.

3. Parece que la mayoría de la industria alimentaria -y muchas cadenas de fast food y restaurantes- tienen poco interés en darnos comida rica+saludable porque la comida rica+saludable es cara. Lo que hacen es freírla, ponerle sal, azúcar e invertir en marketing y branding. E inyectarle agua a la carne.

Entonces, ¿quién nos cuida? ¿quién se preocupa por cuidarte a ti y por cuidar la tierra? Se me ocurre esta combinación de productores, restaurantes y críticos: BreAd, Villa de Patos, The Food Box, La Mamá de Rocco, Pangea, Centro de Innovación Gastronómica, Comuna, Taller Vegánico, Koli, La Boulange Paisana, entre muchos otros.

¿Quieres cuidarte y quieres cuidar a los tuyos? Ponle atención a lo que comes y pasa la voz. El cambio de la industria alimentaria no va a ser rápido, pero se dará tarde o temprano.

O más bien: ya van tarde.

¿Quieres empezar por tu cuenta? Lee las nueve recomendaciones que aparecen al final de este artículo de Pollan.

Posdata. Perdón por no escribir tan seguido. Es su culpa:

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2 Comments

  1. Erika
    Posted 30/03/2016 at 6:08 pm | Permalink

    Me encantó! Gracias Andrés.

  2. Andrés Oliveros
    Posted 01/04/2016 at 10:40 pm | Permalink

    ¡Gracias a ti por darte la vuelta Érika!
    Ao

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