testigo de experiencias

vocación

En algún momento de mi adolescencia descubrí que tenía vocación de testigo.

No fue un momento específico sino una colección de instantes unidos por un tema, la realización de que la experiencia humana de unos ayuda a otros a vivir y a construir un mejor futuro. Y en el centro de esa experiencia reside la idea más importante de la humanidad: que todos somos iguales, y que esta igualdad está marcada por la búsqueda de la felicidad.

Todos somos iguales, pero esa igualdad -y a veces esa felicidad- se difumina durante el día a día. Estamos tan llenos de cosas -urgencias, tareas, necesidades- que olvidamos lo verdaderamente importante.

La vocación de algunas personas -tengo la suerte de ser una de ellas- consiste en dedicar su vida a buscar, a documentar y a contar historias que emulen las experiencias propias y de otros sobre todo lo humano.

Escribir -o bloguear, siendo más humilde- es una de las cosas que hago en mi labor de testigo. Mondoli en el 2005 fue un paso en este camino, y República de la Sierra Madre otro. Ésta es mi faceta más idealista y podría decir que más libre, pero hasta hace poco tiempo me inquietaba una idea: no le había encontrado un nombre al estilo literario que más disfrutaba, y eso me generaba incertidumbre. Si no sabes qué quieres lograr, si no sabes qué camino recorrer, el que sea es bueno.

Eso cambió hace una semana.

Non-fiction narrative

Hace unos días encontré que mi estilo favorito tiene nombre (non-fiction narrative o creative nonfiction) y encaja perfectamente con esa vocación de testigo de la que les hablé: la narrativa no-ficción es un estilo periodístico que tiene el objetivo de contar historias sobre experiencias reales con un ojo y voz distintos al del periodismo tradicional y ordinario.

¿Cuál es la diferencia de este estilo con el periodismo tradicional? Que se cuentan muchos más detalles sobre un hecho (a diferencia del estilo parco y eficaz del reportero), se profundiza en emociones y el punto de vista del autor se mueve entre abstracciones y momentos específicos. Jack Hart escribe en Storycraft lo siguiente para explicar la diferencia::

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Catarsis… y cambio

Una buena narrativa escrita puede generar catarsis o hasta cambio. El mismo Hart cuenta que un reportaje -escrito por Tom Holland- sobre un niño con una terrible deformidad logró ambas:

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Por eso me emociona mi vocación de testigo: las posibilidades de servicio son infinitas.

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One Comment

  1. Tadex
    Posted 16/09/2016 at 9:35 pm | Permalink

    A fin de cuentas, el escritor tiene la función de sublimar la realidad.

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